Bunko Papalote, Leer para transformar

Bunko Papalote, A.C.

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Literatura y niñez temprana

 

 

 

 

 

Talleres con niños 

Los niños de 2 a 13 años, se reúnen a compartir la lectura una vez por semana, en grupos pequeños con otros niños de un rango de edad similar, durante una hora. La permanencia de los niños en los talleres es decisión de cada familia, sin embargo hemos podido apreciar que una participación continua (cada semana) y constante (por periodos prolongados) es fundamental para familiarizarse con la perspectiva amplia de sujeto, conocimiento y realidad a la que invita la metodología de Bunko Papalote.  

Talleres con jóvenes

A lo largo de la historia de Bunko Papalote, hemos tenido varios niños y niñas que han crecido asistiendo a los talleres de lectura. Cuando han llegado a convertirse en jóvenes (14 a 18 años), les hemos propuesto involucrarse en actividades que trasciendan el espacio de la biblioteca, lo que consideramos complementa y fortalece el sentido de la metodología, en este rango de edad. El último grupo de estos chicos y chicas asistió a leer , durante dos años, a los niños de maternal de Ciudad Asistencial Conecalli.

Las particularidades de los talleres con niños y jóvenes

Nos interesa que los niños y jóvenes tomen como punto de partida la lectura para intercambiar saberes tanto con sus pares, como con los adultos que dirigen el taller. Este intercambio es diferente de acuerdo a las etapas de desarrollo en que se encuentren. Para que esto ocurra, cuidamos que las interacciones estén marcadas por los siguientes aspectos:

Responsabilidad: en tanto chicos y grandes reconocen que su forma de participar individualmente afecta al colectivo. Supone el entendimiento de que el bienestar de unos se relaciona estrechamente con el bienestar de los otros.

Diálogo: en la medida en que se genera un intercambio en igualdad de condiciones entre quienes hablan, escuchan y reflexionan con respecto a un tema. El énfasis está en que todos los participantes tengan la oportunidad de descubrir y fortalecer su propia voz. Cada una,  por diferente que sea, tiene su lugar y es vital para el desarrollo del taller.

Autoridad constructiva: forma de relacionarse con otros, en donde el poder que se ejerce está permeado por una fuerte relación afectiva, sentido lúdico, firmeza democrática y acción reflexiva. Esta forma de autoridad se convierte en un modelo alterno que los niños pueden interiorizar y ejercer en sus intercambios tanto entre sus pares, como con la familia.

Iniciativa: invita a chicos y a grandes a cultivar una actitud atenta y activa para intervenir positivamente en una situación. 

Introspección o doble reflexión: ejercicio que permite a los sujetos reconocer y estar atentos acerca de cómo sus creencias o ideas sobre el mundo y la vida (saberes), así como sus emociones, se convierten en el marco desde el que interpretan la realidad. Para llevar a cabo este ejercicio, se necesita desarrollar una aguda capacidad de observación y autocrítica. Sólo así se está en condiciones de reconocer errores o constradicciones en la práctica, con el objetivo de transformarla.

- Trabajo colaborativo: Forma horizontal de relacionarse que propicia una relación de colaboración respetuosa y flexible entre dos o más personas. A través de una constante y sincera comunicación se genera un ambiente de confianza desde el que es posible apreciar tanto las particularidades de cada quien, como los diversos puntos de vista. Con ello, el énfasis se coloca en los apsectos que las acercan y no en las que las alejan. Bajo esta lógica hay espacio para las discrepancias sin que éstas representen una ruptura en las relaciones que se tejen entre los miembros que conforman el equipo.