Bunko Papalote, Leer para transformar

Bunko Papalote, A.C.

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Literatura y niñez temprana

 

 

 

 

 

Compartiendo experiencias de la vida cotidiana

Esta experiencia nos la contó una mamá en la "Merienda de noche de muertos" y la compartimos aquí en espera de que pronto se anime  y nos la escriba.

Edith y Lupita, coordinadoras de talleres en Morelia,  estaban haciendo la presentación de los elementos a los que damos importancia dentro de los talleres de lectura con los chicos y cuando explicaban el aspecto de responsabilidad, en el que chicos y grandes reconocen que su forma de participar individualmente afecta al colectivo y que supone el entendimiento de que el bienestar de unos se relaciona estrechamente con el bienestar de otros, esta mamá nos contó, que justo unos días antes, su hijo de 10 años, le platicó que no entendía porque en su salón en la escuela sus compañeros no podían entender lo importante que era escuchar a los demás, como en Bunko. Que todos hablaban al mismo tiempo haciendo un alboroto y haciendo perder el tiempo de clase.  Ella nos contó que estaba positivamente sorprendida de que algo tan sutil como esto permeara ya la vida cotidiana de su hijo y para nosotros fue una prueba muy bonita de que el trabajo que hacemos en talleres no se queda solo en ellos y aporta a la formación como es su objetivo.

Si eres familia de Bunko y al leer este comentario recuerdas alguna experiencia parecida te invitamos a compartirla con nosotros y con otras familias. Puedes enviarla por correo o al contacto de la página. 

¡Ale, muchas gracias por compartir!

 

 

¿Cómo viven las familias las veladas literarias en Bunko Papalote?

 

Gracias a las familias que participaron en esta velada y a las que nos enviaron sus impresiones para poder compartirlas con todos ustedes.

 

Gely nos contó..

que la lectura del cuento “El jardín del abuelo” le recordó cómo había sido su propia relación con sus abuelos. También que vió a los participantes muy contentos recordando su infancia. Ella cree que la plática en torno a la lectura y la invitación a contactar con la infancia  de la dinámica posterior les dijo algo muy íntimo de sus vidas. Pensó que quizá varios papás también recordaron la inocencia de sus años infantiles.

Para ella, este ejercicio fue una experiencia agradable e intensa porque  le  recordó  una  etapa de su infancia, recordó sensaciones y sentimientos muy claramente de cuando tenía como 4 años. Su abuelo tenía una botica y para ella, él era una persona muy querida. Logró trasladarse a momentos muy queridos de su infancia, justo cuando  su abuelo trabajaba en la  botica. Identificó desde un olor a alcohol hasta una  naftalina y remedios caseros. Después del ejercicio le llegaron otros recuerdos, entre ellos, lo que significó  la muerte de su abuelo y cómo lo vivió. Finalmente nos contó que pudo darse cuenta de que su hija  mayor,  quien asistía a Bunko cuando era niña y también estuvo en la dinámica  también se emocionó mucho.

 

Ana nos escribió:

Como adulto la Navidad necesariamente comienza con reflexiones, aquello que nos recuerda nuestras más felices infancias. El cuento que Lupita nos compartió tenía toda una historia para nosotros adultos, responsables de compartir con nuestros hijos sus herencias verdaderas. Me refiero a las herencias familiares de recuerdos, momentos importantes. Me refiero a las que los envisten de pertenencia al mundo y portadores de una cadena larga de hombres y mujeres que vivieron antes que ellos y que son causa de su existencia. A mí me conmovió mucho la historia y también el ejercicio de los olores porque ya estando encausada recordé a mi abuelita y su cocina y su dulce de leche y las deliciosas canelitas (los dulces rojos que tenían un diablito en la envoltura). El recuerdo es mío pero mi hija ahora me recita muy emocionada todos los apellidos propios que se ha aprendido y yo sé, cuando me los dice una y otra vez, que son parte de quien es ella y quien soy yo y entonces la Navidad se comparte también con los que partieron pero queremos y honramos.

 

Adolfo nos envió este mensaje:

 

Mi experiencia en la última velada literaria del año fue muy positiva. El ejercicio del olfato trajo a mi mente memorias que hace mucho no recordaba y que fue bueno recordar porque me ayudó a reflexionar acerca de las experiencias que en este momento están viviendo mis hijas y que en el futuro formarán parte de pláticas familiares donde alguien diga: “te acuerdas cuando íbamos a Bunko….”

Para mejorar las veladas literarias tal vez convendría usar micrófono durante la lectura para que tu voz no se pierda entre las voces de los inquietos nenes. También sugiero que se utilice música e iluminación para crear un mejor ambiente, y no me refiero a nada complicado, simplemente tener música de fondo acorde a la lectura, apagar algunas luces y que sólo la persona que está leyendo tenga iluminación suficiente. Son sólo algunas ideas que habría que poner a prueba para que las veladas sean más memorables.

 

Me gustó mucho que parte de la velada fuera sólo para mamás/papás y que los niños se fueran a hacer otra actividad.

 

Alma Rinasz nos dice de la velada:

Un tiempo para estar con mis hijos, un tiempo en donde habrá actividades estructurados para ellos y donde podré convivir con otros adultos al mismo tiempo.

La realización de esa última oración se ha convertido en un bálsamo para mis nervios, un alivio para mi estrés de “mama moderna”.  La ultima velada literaria organizada en Bunko Papalote Morelia, fue justamente eso: un espacio en donde pude estar con mis tres hijos de diez y cuatro años y mi bebé de nueve meses y vivirlo de una manera des-estresante y relajadora.  Hubo una actividad para l@s niñ@s que me encantó: trabajaron con cajas de cartón, rollos vacíos de papel higiénico, papel de colores, y más material para hacer árboles navideños. A mí me fascina el aspecto de re-utilizar la “basura” en las manualidades.  (Y a través de los años en Bunko he sido testigo del compromiso que tienen en ser un espacio verde.)  

Los arboles de mis niños son encantadores y aun a estas alturas del año, son el orgullo de la mesa de la cocina (él bebe no pudo hacer la manualidad ya que las bolitas de papel eran irresistibles para él y quiso comérselas todas). Para las mamás y papás hubo una visualización guiada por Edith.  La visualización era relajadora y estimulante a la vez. Y cuando llegaron mis niños más grandes con sus árboles navideños, fue con singular alegría que les mostré un paquete pequeño también hecho de un rollo vacío de papel higiénico.  Mi hijo de cuatro tenía más curiosidad por el paquete y le expliqué que les tenía un regalito para ellos que íbamos a abrir en casa.  El regalo era un dibujo que hice como parte de la reflexión después de la visualización guiada.

La velada terminó con hamburguesas vegetarianas deliciosas y mis hijos pidiendo quedarse más tiempo.  Cuando dos niños de diez y cuatro piden quedarse más tiempo en una biblioteca, es cuando supe que la lectura se vive de muchas formas.  Como familia vivimos la lectura día a día, y eso es gracias a Bunko Papalote. 

 

 

¿Qué es Bunko Papalote?: Una perspectiva personal

Por Alma M. Rinasz

A través de los años, varias personas me han preguntado ¿qué es Bunko Papalote?  Honestamente, nunca siento que mi respuesta hace justicia a lo que ha significado Bunko Papalote para mí, mis hijos y nuestra familia.  A veces  contesto “es un espacio donde los niños conocen la lectura”, y casi siempre procede la siguiente “¿les enseñan a leer?” Y contesto “es mucho más que eso, lo tienes que conocer para poder entender qué es Bunko.”  Intentaré explicar en estos párrafos lo que Bunko Papalote ha sido para mí: una respuesta a una necesidad como mamá, un espacio en donde he encontrado apoyo, comprensión, herramientas educativas, emocionales y culturales. 

Llegamos a Bunko Papalote en el 2007, ya hace más de cinco años.  Nuestro hijo mayor estaba en tercero de kínder y esperábamos nuestro segundo bebé.  Como una familia multicultural y bilingüe la lectura es una parte integral de la educación de nuestros hijos.  En mi pueblo natal había una excelente biblioteca con un espacio infantil.  Esperaba compartir con mis hijos viajes a la biblioteca para leer y tomar prestados libros. Tristemente las bibliotecas morelianas dejan mucho que desear, en ellas los espacios infantiles son deficientes.  Pero en Bunko Papalote encontramos un espacio didáctico, visualmente atractivo, lleno de alegría, tolerancia, tranquilidad, sorpresas y amistad. ¡Qué maravilla que mis hijos puedan sacar libros en español, inglés, francés e italiano! 

En Bunko  nuestros hijos conocen a través de cada taller la maravilla que es la lectura. Gracias a Bunko, mis hijos experimentan la lectura como algo agradable, una forma de entretenimiento con el que pueden dejar volar la imaginación.  Ahora puedo decir que toda nuestra familia encontró en Bunko un lugar en donde hemos podido integrarnos con nuestra comunidad.  Con frecuencia ofrecen actividades para toda la familia, donde nos presentan nuevos proyectos literarios, actividades culturales y fiestas.  Como mamá de Bunko, estoy agradecida con Lupita, Edith, Karen y Adriana por la pasión y alegría con que reciben a nuestros pequeños cada vez que entran al taller.  

¿Qué es Bunko? Bunko Papalote ha sido un espacio donde hemos podido integrarnos como familia y conocer mejor nuestra comunidad, donde todos son bienvenidos, donde el común denominador es la imaginación.  Bunko Papalote, para nuestra familia, no es solamente una biblioteca, sino un espacio en la semana que aguardamos con alegría y felicidad.

Alma M. Rinasz es licenciada en relaciones internacionales, maestra de inglés como segundo idioma, empresaria y blogger.