Bunko Papalote, Leer para transformar

Bunko Papalote, A.C.

Leer para transformar...

Portada Libro leer con los lectores

Nueva Publicación

Literatura y niñez temprana

 

 

 

 

 

Compartiendo nuestras reflexiones

¿Bunko Papalote promueve el uso de libros digitales?

Por: Edith González

Como parte final de nuestra 4ta Semana “Leer para Transformar” invitamos a Manuvo, una empresa que se dedica a hacer  proyectos audiovisuales y a editar libros en soportes electrónicos.

Al momento de hacer nuestra evaluación interna como equipo de trabajo, nos preguntábamos cómo habíamos vivido esa actividad en particular. Edith comentó que se había quedado con algunas inquietudes, (hubieron algunas fallas técnicas, pero no era eso al final de cuentas su preocupación central), más bien, la reacción de un par de mamás que llevan algunos años en la biblioteca. Particularmente ellas se habían acercado con inquietudes como: ¿Bunko Papalote promueve el uso de libros digitales en Ipad?, pero, ¿no se trataba de generar hábitos de convivencia y diálogo a través de la  lectura?

Comentándolo en grupo, Lupita colaboró en ampliar el horizonte compartiéndonos su experiencia personal con estos soportes y algunas de sus páginas favoritas. Nos comentó que cuando viajaba a ver a su sobrina no podía llevar muchos libros y compartía con ella historias en dispositivos electrónicos y que esto podía hacerlo en cualquier lado, en los largos trayectos en coche, mientras esperaban algo o tenían un momento libre entre actividdes. Algunas veces ella leía las historias, otras veces su sobrina, o simplemente ambas disfrutaban de ver y escuchar la historia y platicaban al respecto. Creo que la preocupación con la que nos habíamos quedado a partir de los comentarios de esa actividad tenían más que ver con la pregunta por el cómo más que por el qué. Es decir, vivimos en una época mediada por soportes electrónicos (es inevitable), pero lo interesante es aprender a equilibrar su uso con nuestras formas de lectura en familia, al igual que hacemos con los espacios de TV. Puede ser que usemos una historia en formato electrónico de manera creativa, por ejemplo, dejándola sin sonido y jugando nosotros mismos con las voces, o bien, por el contrario escuchando sólo los efectos sonoros y cerrando los ojos o dialogando sobre lo que estamos leyendo. Los importante es tener presente que buscamos experimentar la lectura como una actividad significativa, esto lo lograremos con nuestra presencia, siendo generosos con nuestro tiempo, dando rienda suelta a nuestra imaginación y a las formas en que compartimos estos momentos con ellos. Esa es nuestra responsabilidad y de esa misma manera podemos acompañarlos en un uso razonable de los medios y no simplemente dejándolos a cargo de ellos.

Nuestra reflexión ha tomado este rumbo pero queremos escuchar sus experiencias directas con sus hijos y la lectura en diferentes soportes. Anímense a compartirlas, recuerden que el diálogo resulta  un buen camino para comprender otras miradas.

 

 

 

Cuando hago eso mi mamá también me dice "No"

Por:  Karen Gómez Dominguez. Coordinadora Bunko Papalote Morelia

 

Hoy quiero compartir con ustedes una experiencia en taller que me pareció muy interesante por la forma en que los pequeños se identificaron de inmediato con el personaje principal del cuento. Para esto les platicaré un poco de que trata.  “No David” es el título del libro en el que David, un niño bastante inquieto, escucha todo el día de parte de su mamá la palabra “No”.

En cada actividad que realiza algo está mal y mamá interviene para corregirlo, al final del día  son ya varias las llamadas de atención que ha recibido y mamá decide mandarlo a un rincón. Después de un tiempo David escucha que su madre le dice: “David ven aquí”,  el pequeño está asustado y cree que ahora sigue otro regaño más y se lleva una gran sorpresa cuando mamá lo recibe con un gran abrazo y un ¡Te quiero!

Niños y niñas se sintieron completamente identificados con David, todos realizaron comentarios como: “mi mamá también me dice así”, “cuando hago eso mi mamá también me dice no”, “mi mamá también me manda al rincón castigado” y es que es muy normal que en esta edad sean bastante inquietos y traviesos, y claro a mamá no le queda de otra más que intervenir con un NO rotundo en cada momento.

Sé que cada una de ustedes mamás/ papás tiene su forma particular de llamar la atención a sus hijos cuando lo requiere. En el caso de la mamá de David me gustaría decirle que si además de ese NO rotundo le explicara el porqué no se pueden hacer así las cosas, cada vez sería menos necesario decir la palabra no. Algo que admiro de ella es que aun después de un día terrible de travesuras supo separar a su hijo de las travesuras que hizo y pudo hacerle saber cuánto lo quiere.

 

 

La lectura como búsqueda de un lugar en el mundo

Por: Edith González. Coordinadora de Bunko Papalote Morelia.

 

Hoy me gustaría compartirles una sesión de taller que me llevó a considerar que la lectura puede vivirse como la búsqueda de un lugar en el mundo y de lo que queremos ser. 

En dicha sesión sólo había tres niños, me gustaría comentarles un poco acerca de las particulares personalidades de esos niños. Uno de ellos es muy tímido, ha pasado momentos duros en su escuela debido a una particularidad física que justamente ha fortalecido su timidez. Otro niño del taller tiene una personalidad muy extrovertida, siempre quiere tener la atención de los demás, etc. Y otra niña del taller muy curiosamente quiere poner orden a los anteriores comportamientos que le parecen “poco adecuados” y constantemente les dice a los demás cómo piensa ella que deberían comportarse.

El cuento de ese día es la historia de tres bandidos que se habían dedicado a robar caravanas hasta que un día encuentran una niña a la que no hay nada que robar por lo que la historia da un giro cuando dichos personajes tienen que decidir qué hacer con la niña que queda a su cargo. Lo interesante fue la reacción de los niños. Mientras leíamos, cada uno se apropió de uno de los personajes diciendo: “yo soy el primer bandido porque se ve que él es quién dirige a los otros; entonces, él como yo es un líder”, dijo uno (podrán imaginar cuál de los niños fue). A continuación la niña dijo, “yo seré el bandido que decide que la niña se hospede en la mansión porque él si sabe que la niña no tiene papás y necesita que la cuiden”. Como sólo eran tres bandidos y tres niños en el taller, el más tímido dijo, “pues yo soy el que queda”… Inmediatamente se desató un alegato entre los niños porque uno quería ser un bandido diferente al que ellos mismos se habían adjudicado.

Después de unos minutos de intenso debate intervine haciéndoles notar que algunas veces está bien probar ser diferentes, por ejemplo, los líderes también se cansan y necesitan tiempo para divertirse, los que somos tímidos a veces hacemos cosas sorprendentes, y los muy ordenados de vez en vez necesitan dejar el mando, ¿no creen?... Hubo un silencio interesante porque veía en sus expresiones que estaban pasando muchas cosas en sus cabezas, hasta que por fin, el niño tímido le dijo al otro, ésta vez quiero ser el bandido líder y tú me seguirás en mis planes, el otro dijo, bueno, probaré ser el que lleva la niña a casa (y nos contó que adoptó un perrito callejero que, como la niña no tenía protección). La niña al final dijo, bueno, como sea, pero yo quiero ser el bandido con el arma que lanza pimienta, seguro se divertía mucho haciendo estornudar a las personas.

Como les decía al inicio del escrito, la lectura no sólo nos permite identificarnos o no con los personajes de ficción, también nos permite ser diferentes a lo que asumimos ser (al menos en la imaginación), podemos jugar a preguntarnos; ¿cómo sería si aquello que doy por hecho sobre mi o sobre los demás pudiera por un momento ser diferente?. Quizá descubramos cosas interesantes, como todo lo que pude observar en taller con esos niños maravillosos que si bien hoy tienen las particularidades descritas al inicio, también pueden ser otros, los que ellos quieran ser.  

La mirada de los niños

Por : Edith González, coordinadora de talleres en Morelia.

Cada taller en la biblioteca toca emociones diferentes además de generar risas, reflexiones, alegrías, saberes, etc. Esta vez me gustaría compartir con ustedes que la sesión a la que haré referencia me hizo recordar la sencillez con la que los niños observan el mundo frente a la complejidad con la que los adultos solemos enfrentar las diferencias.

El libro que leímos  fue “La otra orilla” de María Carrasco editado por Ekaré.

 La autora e ilustradora evidenció tanto en las imágenes como en la historia algo que a los niños les resultó muy claro; el hecho de que existen diferentes tipos de piel.  El libro nos cuenta la historia de dos poblaciones divididas por un río, pero más aún,  divididas por una distancia más profunda y simbólica que sus padres les han transmitido con sus comentarios: -los vecinos son  gente extraña, “bochincheros” y de costumbres ajenas por lo que mejor es no acercarse-. Sin embargo, los niños de cada orilla entablan una amistad basada en un simple acto: la curiosidad de ver al otro y enviarle un saludo y a raíz de esto empiezan a visitarse usando una barca para cruzar el rio.

A partir de su primer encuentro los niños se percatan que  sus familias funcionan de manera muy similar, por ejemplo, el pan y la cena son muy similares, las actividades de mamá y papá también, así como el rol cariñoso y cuidadoso de los mayores. La confianza que Graciela -la niña protagonista de la historia- adquiere con sus visitas a “la otra orilla” finalmente la hacen sentirse como en un segundo hogar. Lo curioso de la historia es que los niños continúan siendo amigos en secreto y sueñan en construir un puente para que los dos pueblos puedan verse, desde aquello que tienen en común, es decir, desde las sonrisas, la convivencia, lo cotidiano.

Quise compartir esta historia a partir de los comentarios de los niños respecto al tema del racismo. Para ellos la imagen fue muy clara, de un lado del río había “gente negra” y del otro lado “gente blanca”, lo dijeron sin ningún acento despectivo ni prejuicioso y aproveché para juntar nuestros brazos y notar que cada uno de los que  estábamos en el taller éramos de un color diferente y esto no representaba ningún problema, podíamos notarlo, luego compartir y jugar juntos.  Lo que me gustaría subrayar es que en buena medida los prejuicios en torno al racismo o simplemente a lo diferente nos son transmitidos consciente o inconscientemente. Lo interesante sería preguntarnos cada uno, en qué medida esa condición nos limita a conocer o convivir con otros y notar qué tenemos en común. ¿Hacemos cosas tan diferentes que no podemos comunicarnos con los demás?. Yo creo que tenemos más cosas en común que aquello que nos separa pero lo dejo abierto a la reflexión, a su saber y experiencia cotidiana con sus hijos, sus vecinos y su comunidad. 

 

La energía de mamá

Por: Lupita Queirolo, coordinadora de talleres de bebés y niños en Morelia.

 

Hace unas semanas platicaba en taller de bebés que acababa de regresar de un viaje largo y venía algo cansada. La respuesta de estas maravillosas mujeres con sus bebés en brazos y rodeadas de libros fue: no te preocupes, sacamos algo del increíble material que tienes y jugamos un rato juntos.  Su respuesta cariñosa y solidaria me hizo en seguida cargar la pila para contar cuento, jugar, dialogar y compartir ese espacio con ellas y sus bebés.

He tenido ese momento en mi mente desde aquel día, dándole vueltas a eso que hace que los seres humanos, en especial las mamás desarrollen para poder estar con sus niños pequeños y cómo esta actitud puede llevarse cada vez a un círculo mayor de personas.

¿Qué tiene de especial esa energía de mamá? ¿Qué hacen las mamás por sus hijos, tengan 6 meses, 10 años, 40?

Al nacer, un bebé humano necesita del contacto, calor, ritmo y alimento de su madre. El primer vínculo del bebé con el mundo se hace generalmente a través de ella y la confianza que desarrolla en ese vínculo primario modela su relación posterior con el mundo.  Ese diálogo primero, a través de las miradas, los gestos y el llanto hacen que mamá y bebé se conozcan, intuitivamente. Tienen que lograrlo así pues las palabras para intercambiar llegarán hasta después. Esto quiere decir que a diferencia de lo que yo hice en aquella ocasión en taller : exteriorizar verbalmente mi sentir,  los bebés tienen que , a través de gestos y llanto, transmitir a su mamá sus necesidades y su mamá a través de una genuina y atenta mirada interpretar cada una de las situaciones. Tarea nada fácil, a las mujeres les toma algo de tiempo lograrlo, por eso, el tiempo de calidad con su bebé es tan importante. Ese tiempo que permite conectar con su bebé, tener ojos y oídos sólo para él. Tiempo que cada vez es más complejo encontrar en nuestras sociedades modernas.

En nuestra cultura, es mamá quien le da tiempo, brazos, calor, mirada y palabras (que pueden o no venir de un libro, pero que se nutren de una larga tradición oral producto de la necesidad de comunicación del ser humano). El resultado, bebé confía en que su mamá estará ahí cuando la necesite, cuando la busque y esto hace que la vida sea más llevadera, el saber que hay alguien que comparte nuestras penas y alegrías.

Todo esto me hace pensar una vez más en el espacio de diálogo que se puede generar a partir del contacto con el libro, como uno más para cultivar esta relación tan especial y tan vital para todo bebé y su mamá, que puede enriquecer ese diálogo que nutre a ambos y que nutre a una sociedad porque se irradia. Ese diálogo que me permitió sentirme reconocida en la solidaridad de esas madres, en un espacio cargado afectivamente de palabras, de atención y de encuentro.

Mi reconocimiento a ellas por que con este esfuerzo, su granito de arena, aportan a hacer de esta sociedad una más llena de diálogo, entendimiento y solidaridad.

 

En Bunko Papalote, sabemos que el taller de lectura va más allá del mero acto de leer

Por: Edith González. Coordinadora de talleres de Bunko Papalote Morelia.

Algunas veces seleccionar los libros que vamos a leer en talleres resulta un gran  reto porque algunos libros les resultan muy poco comunes. El caso del libro “Zorro” tiene varias cualidades, entre ellas que visualmente está teñido de rojos y naranjas por lo que añade un componente de suspenso en la trama. Aparecen sólo tres personajes, una urraca con un ala lastimada, un perro tuerto y un zorro. Los temas del libro son dos principalmente; la amistad y la envidia.

            Definir la envidia con los niños no resultó complicado, más bien me llamó la atención el enfoque que ellos propusieron explicando que la envidia está relacionada con los celos. Perro y Urraca descubren que  juntos pueden suplir las carencias físicas de cada uno,  se hacen grandes amigos y recorren el bosque a toda velocidad mediante la habilidad de urraca para ver bien y la rapidez de perro para correr. Sin embargo Zorro comienza a convencer a urraca de huir de perro argumentando que  él es más rápido. Urraca se va con zorro y éste finalmente la abandona en el desierto.

La historia –desde luego- resultó sumamente confrontadora para los niños quienes decían que el culpable de todo era zorro quien tenía envidia de la amistad de urraca y perro. Ellos pensaron en situaciones en que habían sentido celos por sus amig@s pero hubo una opinión que me sorprendió muy gratamente y fue la de un niño que nos dijo en medio de la plática que el problema de zorro era que no tenía amigos y eso lo hacía envidioso. Es decir, este niño logró pensar más allá de la acción del personaje para preguntarse por la causa de dicha acción. Justo porque sabemos que para los niños el taller va más allá del mero acto de leer les recomendamos mucho esta historia, recuerden que los libros que leemos en  talleres se exhiben  al final de cada semana justo para que mientras esperan a sus hijos puedan conocerlos también ustedes y generen a través de un cuento una oportunidad de hablar con sus hijos. 

 

Detalles interesantes sobre los niños y los roles de género que observan y median culturalmente

Por: Edith González. Coordinadora de talleres en Bunko Papalote Morelia.

El día que leímos el libro de Arturo y Clementina, fue un taller muy especial ya que toca un tema poco común en la  literatura infantil. Cabe señalar que se volvió más interesante debido a que ese día en particular la mayoría de los asistentes eran  niños y solo  vino una niña.

En ocasiones anteriores hemos hablado entre el grupo de coordinadoras de la  equidad al  momento de las participaciones (lograr que todos los niños, desde los más tímidos a los más extrovertidos  encuentren un punto en el que se sientan incluidos y escuchados.  También nos esforzamos en que las participaciones sean iguales entre niños y niñas).

Justamente este libro y las circunstancias en que se contó me dieron la oportunidad de  observar algunos detalles interesantes sobre los niños y los roles de género que observan y median culturalmente.

A grandes rasgos Arturo y Clementina (dos adorables tortugas) se enamoran y deciden compartir su vida, sin embargo, después de un tiempo Clementina le comenta a  Arturo que le gustaría pintar, aprender música, viajar y muchas otras cosas pero Arturo interpreta los deseos de Clementina como peticiones de regalos por lo que comienza  a cargarle literalmente un cuadro, un tocadiscos, objetos de lugares remotos hasta que a Clementina le resulta difícil incluso trasladarse por el peso de los regalos.  Un día Clementina toma una decisión… quitarse los regalos y desaparecer de la vida de Arturo.

¿Qué creen que ocurrió al momento de la reflexión en el taller?. Curiosamente los niños pensaban que Clementina se había enfadado de cargar cosas pero que de cualquier manera había sido muy poco agradecida con Arturo. La única asistente niña al taller primero guardó un largo silencio… luego aseveró con una cara de tremenda sorpresa ¡se fue a viajar y a pintar!. La sorpresa para mi fue ver que los niños no quedaron para nada convencidos de que Clementina había tomado una buena decisión y peor aún les resultó que su única compañera estuviera feliz  y sorprendida con el final de esa historia.

No pretendí apoyar ninguna de las opiniones, sin embargo, ese día lo más interesante del taller fueron las caras de los niños ante una historia no esperada, poco común y que –estoy segura- generó en ellos sorpresa y silencio reflexivo.

En ocasiones sorprende ver qué tan arraigados tienen los niños pequeños algunos esterotipos: La belleza 

Por: Karen Domínguez. Coordinadora Bunko Papalote Morelia.

El libro del que compartimos aquí nuestra  reflexión,  es el de “Niña bonita”, es un pequeño cuento en el que se relata, cómo un conejo blanco admira la belleza de una niña quien es de tez morena, es tal la admiración del conejo por la belleza de la niña  que él desea saber el secreto de esta  niña para ser tan negrita, el desea saber este secreto ya que quiere llegar a casarse y tener una hija igual de bonita y negrita…

Las ilustraciones del cuento hacen ver a la niña con una tez completamente negra, esto fue algo que a los niños les causo mucho asombro, la reacción de todos al ver la ilustración y escuchar que el conejo opinaba que era muy bonita, provocó en ellos todo tipo de cometarios, por ejemplo; “cómo puede un conejo pensar que es bonita si es  negra y no güerita“, otros comentaron  que, “todos somos diferentes y también pensamos diferente y es por esto que el conejo piensa que la niña es bonita sin importarle su color de piel”.

Los niños realizaron este tipo de cometarios al inicio de la lectura del cuento pero mientras la lectura avanzaba los comentarios iban cambiando, pasaron de ser un poco ofensivos hacia las personas de tez morena, a ser más aceptables y tolerantes respecto a esto, hasta concluir que todo somos diferentes, pensamos y admiramos cosas diferentes y éste el motivo por el cual el conejo pensaba de esa manera respecto a la niña.

En este taller fue muy claro darse cuenta del gran impacto que tienen los medios de comunicación en los niños, y cómo es que los estereotipos que la publicidad nos presenta de mujeres bonitas o personas bonitas  marca  la manera de pensar de un pequeño, creemos que este tema es de suma importancia tratarlo no solo durante la lectura de un cuento sino en la vida cotidiana ya que día a día nos encontramos completamente bombardeados de publicidad llena de estereotipos, y lo que ahora es solo un cometario, puede llegar a convertirse en una fuerte manera de pensar y de ver a los demás.

 

Por qué tiene sentido compartir la lectura con los más pequeños.

Por: Lupita Queirolo. Coordinadora de talleres en Bunko Papalote Morelia

En la biblioteca tengo varios años compartiendo talleres con los más pequeños y sus familias ya que coordino los talleres de bebés (6 meses a 2 años) y niños en transición  (aquellos que están casi listos para entrar por primera vez solos a talleres). En estas edades el contacto con los libros y la lectura tiene menos de la carga intelectual que como “lugar común” le damos a la lectura y si una gran presencia afectiva y social de comunicación y contacto.  Veo como los pequeños comienzan a descubrir el mundo pasando de la mirada atenta a los gestos de su madre o seres cercanos,  para irla ampliando a los objetos, personas y situaciones de su entorno. En los talleres rodeados de otros bebés y niños y de muchos libros, cada uno, una puerta a una historia y una realidad diferente, van aprendiendo, de la mano de su mamá, papá, tía, abuelita y a partir de nuestras propuestas, como es ese mundo que los rodea y qué les aportan los otros. Soy testigo de este aprendizaje, de sus miradas atentas, sus esfuerzos por comunicarse y compartir con sus pares, sus encuentros y desencuentros, su dominio del cuerpo y poco a poco de la palabra, y como este ambiente, que hemos preparado especialmente para ellos, les permite vivir su lugar en el mundo desde la confianza y seguridad que brinda el afecto familiar pero también desde la riqueza de la diversidad de otras formas de ser y hacer que le dan una perspectiva amplia para construir un entendimiento más completo y menos parcial de la realidad.

Extendiendo este cuestionamiento me pregunto qué nos  puede aportar la lectura a los seres humanos y pienso en tres aspectos importantes que desde la visión y filosofía de Bunko Papalote hemos identificado:

  • Entender lo interconectados que como seres humanos estamos, que las experiencias de alguien en otro tiempo, lugar y circunstancia pueden hablarle a mi interioridad. Y con esto entender la  importancia del papel que juega el contacto y la comunicación en nuestra especie y el valor de cultivar una actitud de aprecio por lo diverso que acaba siendo justo la característica que nos une a todos.
  • Para entender también, la necesidad de generar en la vida cotidiana estos espacios de reflexión que la lectura posibilita, espacios para poder verse uno mismo a mayor profundidad a partir de ver a los otros.
  • Y la oportunidad de hacer de la lectura una práctica a partir de la cual puedo salir y estar en el mundo de una forma diferente, más participativa, respetuosa e incluyente.

Después de estos festejos del libro, una oportunidad más para poder compartir con otros la lectura, yo los invitaría a hacerlo no solo ya desde la convicción o la pasión sino desde el entendimiento de que, como dice Ana María Machado, “la lectura es un derecho que todo ser humano tiene”.